La Historia de Inglaterra
La historia de Inglaterra es extremadamente interesante. Muchos directores de cine les interesan tomar partes de la historia de Inglaterra para llevarlas a la pantalla grande por su riqueza. Hombres valientes, batallas, reyes y creencias hacen de la historia de Inglaterra un largo y maravilloso cuento.
Por su riqueza, por su clima templado y la paz del lugar, muchos hombres codiciosos se tentaron por estas tierras. Primero llegaron las tribus germánicas, y en el siglo V comenzaron a asentarse. Estos hombres eran guerreros y analfabetos.
Después de estudios minuciosos de la historia de Inglaterra, se ha probado que los invasores vinieron de diferentes tribus germánicas: los sajones, los anglos y los jutos, quienes comenzaron a asentarse en el año 430 DC. Los anglos se asentaron en el este y el norte de la parte central de Inglaterra. Los jutos se asentaron en Kent y a lo largo de la costa este. Los sajones, entre los anglos y los jutos. El nombre “Inglaterra” significa “la tierra de los Anglos”.
Pero la historia de Inglaterra no empieza en este punto. Antes de la llegada de estas tribus germánicas, hubo otras tribus que vivieron en el territorio británico, con culturas, creencias y que vivían en sociedad. Estos eran los celtas.
A pesar de ser guerreros, los celtas eran personas maravillosas con una cultura extremadamente rica. Los celtas ocuparon la parte central y norte de Europa antes de Cristo. Tenían su lenguaje propio, del que se desarrollaron muchas lenguas que todavía están en uso, como el galés y el irlandés. El arte celta se basaba en figuras abstractas y geométricas y generalmente incluía figuras de animales sagrados.
La historia de Inglaterra nos muestra que los celtas nunca se unieron en una sola nación. Por el contrario, estaban divididos en diferentes tribus. Cada tribu estaba gobernada por su propio jefe, que podía ser un rey o una reina. El jefe encontraba apoyo en sus guerreros, quienes recibían regalos valiosos por proteger al jefe y pelear por él. También estaban los druidas. Ellos eran los clérigos y legisladores de la tribu y en muchos ámbitos eran más importantes que los jefes. Las tribus no se apoyaban entre sí, a menos que hubiera algún intercambio de servicios, pero había mucha rivalidad entre ellas como para que se aliaran.
Con respecto a las leyes, los celtas no tenían leyes escritas. Ellos pasaban las leyes de generación en generación a través de la palabra oral. Esto es una desventaja porque, para aquellos que estudian la historia de Inglaterra con profundidad, es mucho más complicado descubrir de qué se trataban estas leyes. Se comprobó, sin embargo, gracias a los testimonios escritos que dejaron los romanos, quienes luego invadieron a los celtas, que si estas personas infringían la ley, se los castigaba, y el peor castigo era que se les prohibiera participar en los sacrificios tribales. Los druidas eran los encargados de aplicar las leyes y transmitir conocimientos.
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